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lunes, 18 de mayo de 2009

El TSUNAMI MUNDIAL

EDITORIAL DE NUESTRA ÚLTIMA REVISTA

La realidad del terremoto económico mundial (peor que la hecatombe del ’30) va demostrando el carácter irracional del capitalismo. De a poco, porque los medios del sistema siguen desviando la atención y vendiendo espejitos de colores a las más amplias masas. Los estados europeos y los EE.UU. pueden así ofrecer jugosos rescates a los responsables de la destrucción de la economía internacional. Un maquiavélico sistema por el cual mientras centenas de miles de trabajadores pierden su puesto de trabajo, estos gerentes estafadores son premiados con el dinero de todos los contribuyentes.
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Las movilizaciones europeas demuestran un cambio subjetivo: en Grecia fueron días de combates callejeros, en Francia las huelgas ponen a raya a Sarkozy aun cuando todavía se esperan consecuencias de mayor virulencia sobre todo en Europa del Este.
“El capitalismo se cae a pedazos” dice Jorge Altamira, dirigente del Partido Obrero. “Se caen pedazos del capitalismo” decimos los rompecabezas.
Cuando se genera una crisis de estas características es imposible que no repercuta en las ideas de la época. El modelo civilizatorio propuesto por la globalización capitalista sufre un duro golpe, es hora de promover la necesidad de un viraje en la forma en que producimos los humanos. La ganancia como único motor lleva inevitablemente al desfalco mundial. Pero también destruye el planeta. En un pestañeo histórico las consecuencias del cambio climático se tornarán irreversibles. El tren de este modo de producción destructor del planeta se dirige a toda velocidad hacia el abismo y no está apareciendo el freno.
Mientras tanto las tibias esperanzas que la presidencia Obama había despertado en sectores de la opinión pública mundial acerca de un cambio en la política estadounidense se empiezan a disipar, con más razón luego de su discurso en la cumbre en Trinidad y Tobago. Cualquier gobernante de ese país es rehén del Complejo Militar Industrial y del capital financiero. Por tanto, no hay retiro de tropas de Oriente Medio, sino reacomodamiento, no hay reemplazo sino relanzamiento del FMI.

Latinoamérica y la crisis mundial

Estamos en los umbrales de un cambio de zeitgeist (espíritu de la época). El sistema capitalista es irracional y estamos frente al declinamiento de la hegemonía norteamericana. En 2008, Thomas Fingar, presidente del Consejo de Inteligencia de los EE.UU. definió que: “la dominación americana será muy reducida (hasta 2025). La abrumadora dominación que los EE.UU. disfrutaran en el sistema internacional en las áreas militar, económica y política y, discutiblemente, en el área cultural se está erosionando y se va a erosionar a un paso acelerado, con excepción parcial del sector militar”.
¿Será la ola progesista que se verifica en algunos países de Latinoamérica portadora del nuevo zeitgeist? ¿Podrá la fuerza moral de un proyecto solidario imponerse por sobre el que encarnan regiones de economías mucho más robustas? El ejemplo de la pequeña y asediada isla de Cuba, enviando sus médicos y alfabetizadores a las regiones pobres del planeta, el ejemplo de Venezuela con Chávez impulsando nuevas relaciones de fraternidad económica y política a través del acuerdo económico del ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas) demuestran cuanto menos la posibilidad de una alternativa a las relaciones de rapiña y guerra que el imperialismo nos presenta como único vínculo posible entre humanos. El ALBA impulsa hoy la integración regional, buscando contrarrestar el estancamiento que impuso Brasil al proyecto del Banco del Sur y al sistema monetario latinoamericano (SUCRE).
Rompiendo esquemas que se aferran al inconciente colectivo de la América colonizada resiste el proyecto de Evo Morales y los movimientos sociales en Bolivia. Resiste a una derecha que hace del insulto y el racismo una bandera, apoyada por una iglesia católica que hace rato se olvidó del Jesús de los harapientos.
Junto a estos procesos, los cambios en Ecuador, Paraguay, Nicaragua y El Salvador abren la posibilidad de un despertar de las masas populares. En Colombia, las FARC resisten pese a los litros de tinta vertidos en titulares que anunciaban su temprana defunción. Demuestran con cada liberación de retenidos que la voluntad guerrerista está en las manos de la criminal oligarquía colombiana, gendarme de los yankis en la región.
En Brasil, por su parte, se abre la posibilidad de que la burguesía genere una dinámica subimperialista en vista del proceso de declinación de la dominación norteamericana en el espectro económico, cultural y en menor medida en el militar. En sus ambiciones expansionistas, la burguesía brasileña no come vidrio y tiene como principal hipótesis de conflicto el avance de los yankis sobre la Amazonía, en busca del control del agua y la biodiversidad. En este contexto, pese a que asumió un rol de subgendarme enviando tropas a Haití, cumplió un rol moderador de las ambiciones yankis tanto en la provocación del gobierno colombiano a Ecuador y Venezuela y en el intento desestabilizador de la derecha boliviana.
En las entrañas del Brasil profundo se va produciendo otro factor latinoamericano del cambio de zeitgeist: el Movimiento Sin Tierra (MST) trabaja persistentemente en la construcción de nuevas relaciones productivas, aun en un marco capitalista, no sin la resistencia asesina de los latifundistas.
La crisis económica mundial ya está golpeando en la región, sea por la caída en las exportaciones, sea por la baja en los precios internacionales de los productos primarios o por la preventiva expulsión de mano de obra que están haciendo las empresas. Sin embargo, los gobiernos que han avanzado en una dirección de desacople de la economía estadounidense tienen mejores condiciones frente a la crisis que aquellos que han firmado Tratados de Libre Comercio. Los gurúes económicos neoliberales que auguraban las peores catástrofes a quienes intentaran aun la más tibia integración regional por “quedar fuera del mundo” hoy hacen mutis por el foro, esperando una nueva oportunidad para hacer nuevos e iluminados anuncios. México “demasiado lejos de dios y demasiado cerca de los Estados Unidos” es el claro ejemplo de esto, ya que es uno de los países de la región que recibe el mayor impacto de la crisis. Las promesas del Nafta (acuerdo de libre comercio con EE. UU. y Canadá) son hoy la realidad de una recesión que augura una incremento de la miseria popular. Por si fuera poco, el muro que los yankis construyen en la frontera sur constituye una afrenta no solo para los mexicanos, sino para todos los latinoamericanos.

La Argentina

Los intensos debates que surcan el panorama de las formas de resistencia popular en nuestro país no han encontrado aun la forma de responder a la avanzada de la derecha.
Hasta el día de hoy, a la izquierda del kirchnerismo existimos pequeños grupos que intentamos resistir desarticulados, sin posibilidad de dar mayor perspectiva estratégica a nuestras propuestas. Nuestro pueblo necesita construir una alternativa: cotidianamente vemos cómo las empresas echan a los contratados, cómo las petroleras y mineras saquean las riquezas del subsuelo, los hacendados extranjeros se adueñan de nuestras tierras, con sus caminos, ríos y lagos, todo ante la cómplice pasividad oficial. Son sufridos por muchos los métodos del PJ y la burocracia sindical o los aprietes a la organización popular desde los para movimientos pro gubernamentales, como el de Milagros Salas en Jujuy. Sin dejar de ver las contradicciones al seno del gobierno, este es responsable de los 1000 asesinatos policiales por gatillo fácil y la brutalmente precaria situación en la que vive la niñez y la juventud de los sectores populares. El proyecto de baja de la edad de imputabilidad es un nuevo giro reaccionario en este tema de la agenda. En el otro lado del camino de la vida, los trabajadores y trabajadoras ven la ancianidad no como un momento de tranquilidad, sino de penurias económicas.
Pero por otra parte tenemos una serie de medidas gubernamentales que no condicen con la tradición de lamebotas que tuvimos desde el ‘83: la estatización de los fondos de las AFJP, hasta entonces al servicio del capital financiero, la intención de promulgar la ley de servicios audiovisuales contra los monopolios de la información, el voto a favor de Cuba en la ONU, el apoyo a Chávez y a Evo Morales contra la derecha de sus respectivos países, la participación en la liberación de retenidos de las FARC, la continuidad (aun a cuentagotas) de los juicios a los militares por su participación en el genocidio de la dictadura, el freno a las ambiciones de los terratenientes agrarios, son algunos de los puntos más irritativos para la derecha. No olvidemos que este gobierno sube después la avanzada popular enmarcada en la crisis de diciembre de 2001, la cual pretende ser definitivamente borrada por la ofensiva de la derecha.
La disyuntiva real en la actual correlación de fuerzas es mantener lo conquistado (¿o lo aun no arrebatado?) contener la avanzada de la derecha para retomar la iniciativa o tener que aceptar nuevamente a una larga noche de retroceso popular, donde por unos 10 años en Argentina no se hable sino de seguridad, se alimente aun más el ya robusto racismo, se cargue aun más sobre los pobres y los niños las culpas del sistema, donde tengamos un gobierno que juegue contra los procesos populares de Sudamérica y contra Cuba socialista, donde los multimedios nos bombardeen contra “las oscuras épocas de intolerancia que hicieron retroceder a nuestro país”, donde “se finalice el tiempo del odio y comience la reconciliación” con un gran perdón a los militares. La derecha está en ofensiva, tienen toda la capacidad mediática (y a no dudarlo, los multimedios son hoy el partido de la derecha) y generan una propaganda que está volcando a la opinión pública a su favor. En este marco se desenvuelve la campaña por la pena de muerte, la fallida instalación de un muro entre San Isidro y San Fernando y la agitación mediática del frenesí linchador. En Capital, la complicidad mediática permite al macrismo sostener un importante consenso tomando medidas tan reaccionarias como el incremento de los desalojos, la reducción de los presupuestos de salud y educación pública, la creación de una fuerza parapolicial y antipopular de patos vica y la bestial instalación de estudiantes de la escuela de policía en Puerto Pibes, un lugar que debería brindar cobijo a la infancia desprotegida. Mientras tanto, los carapintadas agitan en el campo, Duhalde aparece detrás del efedrínico De Narváez (asesorado a su vez por la derecha colombiana), Lilita Carrió hace las veces de vocera de los yankis, Solá y Reutemann aportan a un elenco que se candidatea para hacerse cargo del gobierno.
Una parte de lo que se denomina izquierda se ha refugiado en el estrategismo. Desubicarse en un viraje de la situación política es perder años. Algunos compañeros perdieron el rumbo al caracterizar inadecuadamente la ofensiva sojera.
Un lock out patronal es un movimiento ofensivo del enemigo que apunta contra la clase trabajadora. Siempre, aunque los burgueses lo disfracen de “lucha contra el estado”. La exigencia de bajar las retenciones a las exportaciones agrarias erosiona al salario a favor de la renta agraria. La clase trabajadora no puede ser indiferente ante estos ataques y quien optara por tal actitud quedaría en una posición muy similar a la de aquellos militantes que no luchan por el salario “porque hay que luchar por el poder”. La acción brutal de los medios masivos de comunicación, el caceroleo vip, el derramamiento de leche en las rutas, el ataque a los grandes centros urbanos con humo (una acción cuasi bélica), la conducción de la Sociedad Rural, Carbap y Coninagro son señales de una elocuencia imposible de eludir a la hora de definir el carácter de clase del movimiento. Aun si se quisiera descartar por anecdóticas la impudicia de las 4x4 al costado de las rutas y las expresiones racistas y “anti pobres” de los “chacareros”. Aun si se quisiera creer que la Federación Agraria sigue representando a algo similar al “campesino pobre”. El MST pagó su error con la pérdida de militantes, según confesión de la propia Vilma Ripoll. Para el PCR el apoyo a la mesa de enlace sojera es solo una mancha más. Los otros, los que hallaron su cómodo refugio en las ensoñaciones estratégicas terminan fuera de la realidad, tal el caso del acto de este 24 de marzo, en el que no mencionaron en ningún momento las ambiciones de la patronal sojera. Por lo visto, estas dirigencias están más temerosas de quedar “pegadas al gobierno” que de quedar situadas fuera de la realidad.
Ciertamente no esperábamos más de estas fuerzas. Sin embargo la confusión superó los límites de las pequeñas orgánicas de izquierda. Pino Solanas se alejó de la posibilidad de ser un articulador del movimiento popular al colocarse del lado de la oligarquía sojera pese a su tardío intento de reubicación.
La CTA de De Gennaro jugó al lado de su aliado estratégico, la Federación Agraria, fiel ladera de la Sociedad Rural. El diputado Lozano aportó su escaño para llegar al voto “No positivo” de Cobos.
El sectarismo, una vez más, impide que se genere una alternativa popular a nivel nacional.
Las esperanzas de los sectores populares de poder construir al interior del pejotizado gobierno son cada vez más débiles, aparecen incipientes condiciones para una alternativa popular a su izquierda. La ruptura de Barrios de Pie es un indicio de esta situación.
Construyendo desde abajo, el Perro Santillán ha sido tal vez la voz autorizada más clara, defendiendo los auténticos intereses de los campesinos pobres contra quienes los expulsan de sus posesiones ancestrales.
Así las cosas, el panorama no es muy alentador en cuanto a posibilidad de que surja una alianza potable para estas elecciones. Sabemos que muchos militantes populares ven en las elecciones solo un “circo electoral”. Pero ciertamente la salida por el lado de la lucha social no aparece y por otra parte las experiencias latinoamericanas de Venezuela, Bolivia y Ecuador demuestran cómo es posible catalizar procesos de masas de la mano de organizaciones que representando al pueblo se legitimizan en elecciones.
En este marco es destacable el lugar de coordinación que ocupa Otro Camino Para Superar la Crisis. Nuestra esperanza está en la posible unidad política de la organización popular de base. Unir experiencias tales como la Unión de Asambleas Ciudadanas contra la minería contaminante, el Movimiento Nacional Campesino Indígena, el Movimiento Tupac Katari liderado por el Perro Santillán, la Cooperativa “La Alameda”, lo más sano de la CTA y de lo que aun apuesta por izquierda al kirchnerismo, la izquierda que se plantó contra la rebaja a las retenciones, las empresas recuperadas y un largo etcétera de experiencias combativas que cuentan con una base social real.
Las propuestas de la burguesía hegemonizada hoy por los sectores productivistas son claras: el campo pide retención 0 a las exportaciones, mientras que la industria exige devaluación 5 a 1 (confiscación devaluatoria del salario), subsidios y contención salarial.
La inexistencia a nivel nacional de un proyecto alternativo fortalece la necesidad de defender las medidas positivas del gobierno y denunciar las negativas clarificando siempre su carácter burgués. El kirchnerismo no va a promover la nacionalización de los recursos naturales, avance de los trabajadores en la distribución del ingreso, democratización de la vida gremial y social en general, mejoras en salud y educación, limitación del latifundio y otras medidas básicas para sacar al pueblo de su situación ruinosa.
Aun cuando tuviéramos una construcción política que represente a las amplias mayorías deberíamos continuar con esta política hacia el gobierno. La gran diferencia sería que cualquier crisis gubernamental podría ser también capitalizada por izquierda, mientras que hoy la más interesada en la crisis es la derecha más recalcitrante, con Mariano Grondona como mascarón de proa. Con un movimiento popular referenciado podríamos generar un consenso mucho mayor en torno a la necesidad de una política social más justa, generando un nuevo escenario de conflictos al interior del propio gobierno y movilizando fuerzas aun dormidas en el seno de nuestro pueblo. No descartamos tampoco que juegue la astucia de la historia y que algún proceso de lucha opere como catalizador de las conciencias y genere una nueva dinámica de avance popular, tal como los fogoneros en Cutral Co en los ´90.
Mientras esto no ocurra seguiremos trabajando como siempre, desde el pie, aportando a construir direcciones gremiales combativas, centros estudiantiles ligados al pueblo, resistiendo los desalojos del macrismo, constuyendo la comunicación alternativa, luchando por una salud y educación al servicio del pueblo, aportando a la organización de fábricas recuperadas en cada una de las que cierre o despida masivamente, denunciando el gatillo fácil y promoviendo el juicio a los militares. Preparándonos para una segunda mitad de año que promete ser dura con los puestos de trabajo y las condiciones de vida, tal como lo deja ver el adelantamiento de las elecciones por parte de la presidenta y la oposición.
Seguimos planteando un programa de avance para el pueblo: un profundo cambio en el modelo político para ampliar el protagonismo de los y las de abajo; nacionalización de los recursos naturales, de los bancos, ferrocarriles, etc.; por un ingreso básico universal equivalente a la canasta familiar; impulso de la economía social y las fábricas recuperadas; unidad bolivariana y sanmartiniana de Nuestra América.“Nosotros creemos – decíamos en nuestro primer número, en la primavera de 2007- que estos cinco puntos constituyen la plataforma básica para comenzar a desatar el nudo de la dependencia, el atraso y la explotación en nuestro país y la construcción de las fuerzas políticas y sociales que puedan hacerlas realidad, no es otra cosa que la construcción del poder popular en nuestra patria.”



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