El fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner genera una conmoción inesperada en la política nacional y latinoaméricana.
Pudimos haber tenido muchas diferencias con el ex presidente Kirchner, sin embargo, en ningún momento perdimos de vista un hecho básico: que su gran virtud fue aglutinar en su contra a la derecha más recalcitrante y a la oligarquía más podrida del país.
Son los que ahora, en estos momentos, destilan su veneno en cada resquicio que Internet les otorga, mostrando en toda su nitidez la oscuridad de sus mezquinos pensamientos. Son la Sociedad Rural, la Iglesia, los milicos asesinos y su cría en las fuerzas de seguridad, el Pro, los medios concentrados, son los agentes del imperialismo que juegan a la desestabilización de todo proceso que no les sea absolutamente sumiso .
Los escenarios posibles deben tomar en cuenta necesariamente una mayor fragilidad del proyecto K y un envalentonamiento del PJ en sus expresiones más retrógradas: Duhalde, Solá, el sindicalismo que sigue a Luís Barrionuevo, De Narváez y un largo etcétera de expertos en roscas.
Una vicepresidencia aliada a la oposición oligárquica y un parlamento hostil son datos que complejizan aun más el panorama.
Sin embargo, las grandes crisis pueden servir para parir grandes momentos para nuestra patria.
La derecha, que ha demostrado una gran torpeza para articular una política coherente, que ha perdido tiempo en una guerra de egos que les ha restado efectividad, no tiene para nada asegurada la posibilidad de capitalizar este golpe. Existen capacidades en el gobierno para responder a los intentos desestabilizadores que probablemente se multipliquen.
Desde la izquierda, desde la revolución, tenemos que tener en claro quién es el enemigo y no caer en las acciones psicológicas que los grandes medios concentrados (Canal 13, La Nación, Clarín) nos ofrecen. Tenemos que ser muy claros al definir qué proyecto está en capacidad de capitalizar una eventual caída de este gobierno y tomar posición clara contra la posibilidad de una vuelta de la reacción derechista neoliberal al gobierno.
Desde el gobierno, es preciso que se abra la mano a la participación popular. Si frente a los embates de la derecha articulamos los diversos proyectos que se discuten en el seno del pueblo, más allá de nuestras diferencias, podremos comenzar un proceso político que dé un nuevo impulso al avance de las reivindicaciones populares.
Estos no son momentos para el sectarismo ni para las pequeñas especulaciones, el futuro de nuestra patria está en juego y debemos ser protagonistas de la construcción de una Argentina que responda a las necesidades de las grandes mayorías, con el socialismo como horizonte de justicia para nuestro pueblo.
Próximas elecciones
viernes, 29 de octubre de 2010
EL COLECTIVO ROMPECABEZAS ANTE EL FALLECIMIENTO DEL EX PRESIDENTE NESTOR KIRCHNER
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ROMPECABEZAS
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